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VILLA
PUEYRREDON
FAROLES,
CORREO, POLICIA Y PERIODISMO
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LOS
FAROLES:
Los
primeros faroles que alumbraron las calles de nuestro barrio, fueron alimentados
a querosén y alcohol carburado; pendían de postes de madera de 3 metros de
alto, enterrados generalmente en las esquinas de mayor importancia.
Diariamente
los faroleros Jaime y Don Nicola (que vivió
en Tequendama y Condarco), y varios mas, recorrieron en los atardeceres
los sectores a ellos asignados, llevando una escalerilla
y un tambor que contenía combustible para cargar los faroles, reponer
mechas, encenderlas y otras tareas de mantenimiento que fueron, entre otras,
reponer vidrios rotos por las tormentas y en su mayoría destruidos por la
pedrea de los niños.
En
una casa de la calle Timbó y el pasaje 26 de julio –actualmente Carlos A. López
y Joaquín Castellanos -, vivió el Sr. Mamberto, encargado de los
faroleros, teniendo allí el depósito para los materiales.
En
el año 1931, el Intendente de la ciudad de Buenos Aires, en un acto simbólico,
apagó el último farol que alumbró las calles de la ciudad.
El
advenimiento de la energía eléctrica permitío instalar bombillas, sujetas a
cables aéreos que pendían de postes de maderas, adosados interruptores
individuales de corriente.
Las
sociedades de fomento y los periódicos locales bregaron, primero por conseguir
la instalación de faroles, luego por la electricidad, y mas cerca, por la luz
de mercurio.
CORREO
El
19 de julio de 1929 se crea en nuestro barrio la primera dependencia de Correos
y telégrafos. Correspondió a la
denominada Estafeta nº 7, ubicada en Artigas 5299, en el local de farmacia
llamada Torné, siendo su encargado el Sr. Emilio Esviza.
Después
se habilitó la nº 2 en la Av. América 2197, que dejó de funcionar al poco
tiempo.
En
el día jueves 7 de setiembre de
1944, por resolución 18162 de la Secretaría de Comunicaciones, se crea la
Sucursal nº 18 Pueyrredón, ubicada en la Av. América 2746.
Anteriormente
a 1929, la gente de nuestro barrio se manejaba para sus trámites postales en
las sucursales Villa Devoto, en la calle Nueva York, y especialmente también en
la de Villa Urquiza, en la calle Cullen. Los
primeros repartos de correspondencia a domicilio los realizaban los carteros
montados a caballo, pertenecientes a las nombradas oficinas.
Aproximadamente
en 1930 se instalaron buzones pintados con el característico color rojo, en las
esquinas importantes de nuestro barrio.
LA
POLICIA
Las
primeras dependencias policiales con juridicción en nuestro barrio,
correspondieron a las comisarías 31ª, ubicada en Villa Urquiza, que atendía
el sector noroeste, y la 37ª, instalada en la Av. San Martín y Pareja, a cargo
en 1920 del comisario Penelón Costa; le correspondía la parte sudoeste.
En
ese año se efectuó una reestructuración de límites, siendo éstas
reemplazadas por las comisarías 45ª, ubicada actualmente en José Cubas 4154,
de Villa Urquiza; limitaba en la calle Helguera, abarcando la mayor parte de
esta zona.
Años
después esta última comisaría se trasladó a su lugar actual, Av. Olazábal
5437.
El
15 de enero de 1945 se fundó la comisaría 47ª, en la Av. Nazca 4254; fue
comisario el Sr. Alberto Cavani.
Aproximadamente
hasta 1925 los vigilantes vestían uniforme azul, botines, polainas, cartuchera
de cuero negro, casco tipo prusiano, revólveres Colt 38, cadena de seguridad,
chapa de identificación en el pecho con la inscripción Policía de la Capital,
bastón blanco, dos silbatos, uno para dirigir al tráfico y el otro usado para
toques de auxilio, llamada de compañero y en las noches ronda.
Recorrían
las calles generalmente a caballo, haciéndolo también los oficiales
inspectores y algunos comisarios. Muchos
vigilantes eran extranjeros: italianos, españoles, turcos, entre otros.
Primaba
la solidaridad entre ellos, especialmente de noche, francos de servicio,
calzaban la Colt en la cintura, concurriendo a prestar ayuda al compañero al
escuchar el silbato de auxilio.
Igual
proceder efectuaban cuando en la vecindad ocurría un delito o una contravención.
El
agente, atento y servicial, era consultado por la gente, dándose el caso de
facilitar una moneda a quien no la tenía para viajar.
Hay una anécdota que aún hoy se recuerda: un jovencito estando en
Belgrano se apersonó a un vigilante, explicándole haber perdido el dinero para
regresar. Este, sin dudarlo, paró
a un tranvía de la línea 35; y casi ordenándole, le dijo al guarda:
“Llévelo hasta Devoto, perdió la plata”.
Luego
de las 23 horas el agente recorría su sector, verificando si las puertas de las
casas estaban cerradas, si no llamaba a su morador para que lo haga.
Cuando
ocurría alguna mudanza el vigilante tomaba los datos de la persona que cambiaba
de domicilio, del carro o camión y de su conductor; igual proceder realizaba el
agente que correspondía en el destino de la mudanza.
Si había deudas o algo turbio, quedaba fichado.
Muchos
de los “vigilantes de la esquina”, como se le decía, cumplieron servicio en
la misma parada durante años, sabían vida y milagros de la gente del barrio.
Muchos vecinos compartieron las fiestas de fin de año invitando al
vigilante a brindar. Otros alcanzaban café o un mate al agente en las noches de
invierno, apostado en la esquina sin poder subir a la vereda, salvo los casos
justificados; de allí nació el dicho “está pisando adoquines”.
Transcurrido
el tiempo, desaparecieron aquellos uniformes y los caballos, siendo éstos
reemplazados por motosidecar y pequeños automóviles en el tiempo en que
algunas calles se habían pavimentado. Estos
autos fueron el “terror” de los pibes y muchachos, aparecían como fantasmas
cuando jugaban a la pelota en las calles asfaltadas, al grito de ¡el autito de
la cana!, y a disparar. Algunos de
ellos, en el afán de recuperar la pelota, caín detenidos con ella.
La
comisaría 45ª poseía un furgoncito que los jóvenes llamaban “la
perrera”, empleando para trasladar detenidos.
PERIODICOS
LOCALES
Como
ocurre en todos los barrios y localidades, especialmente desde sus comienzos,
inquietos periodistas, a la par de las sociedades de fomento, bregan por el
progreso de las zonas donde actúan, mencionando en sus publicaciones las
necesidades de urbanización y mejoras, como así también otras de interés
social, cultural y demás, para los vecinos.
El
primer periódico apareció el 10 de agosto de 1913, llamado “El Centinela”,
fue su director el Señor Adolfo J. Perrone, con redacción en la calle Ladines
al 2600.
En
1920 circulaba la revista “Vida Nuestra”.
El
19 de marzo de 1927 se fundó el diario “Crónica”, siendo su director el Señor
Carlos E. Poisa. Luego fue dirigido
por el Señor Aldo Chiantaretto.
El
1 de junio de 1927, comienza el periódico “Información”, dirigido por el
Señor Arturo Leonardis. Esta
publicación pertenecía a la Asociación de Fomento Pueyrredón Sud.
En
el mes de diciembre de 1928 apareció El “Semanario Pueyrredón”, siendo la
dirección y administración ejercida por los Sres. Alejandro Ceballos, Gaspar
Mortillaro, Mario Luciani y Américo Yovanetti.
La
revista “Ecos de Villa Pueyrredón” fue dirigida por el Sr. Rafael Minotti,
con redacción y administración en la calle Bolivia 4939.
Los
periódicos “La Honda”, “La Fronda”, “El Orden”, “El Eco Social”
y especialmente “El Independiente”, pertenecientes al barrio de Villa
Urquiza, prestaron importante colaboración a nuestra zona.
Igualmente
los correspondientes a Villa Devoto, entre ellos, “La Razón”, “La Ráfaga”
y “Noticias Devotenses”.
Similar
solidaridad prestaron los pertenecientes al barrio de Agronomía, destacándose
el diario “Tres Cruces”, nacido en la década de 1930 y desde años atrás
sigue haciéndolo el “Noticiero Vecinal”.
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