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HOY NOS
OCUPAREMOS DEL TABAQUISMO
Un poco de historia
Con la llegada de los
europeos a América se descubrieron nuevas enfermedades y diversas plantaciones
de especies vegetales. Así conocieron el maíz y la papa y aprendieron de los
indígenas el uso de la yerba mate y el tabaco.
Así es que en 1492 Rodríguez
de Jerez y Luis de la Torre observan como los indios fumaban eliminando el humo
por las fosas nasales. A su vuelta a España los imita y es condenado a muerte
por considerar esa acción como un acto de brujería (sólo el diablo puede dar al
hombre el poder de sacar el humo por la boca).
Según investigaciones de la
especialista en adicciones Dra. Mónica Nápoli, la dispersión del consumo y el
comercio del tabaco e Europa comienzan en 1560 cuando Jean Nicot, embajador de
Lisboa, le lleva a Catalina de Médicis (Francia) hojas de tabaco por creerlas de
efectos curativos. Por eso el nombre de hierba de Nicot o polvo del embajador.
Nicotiana Tabacum
fue el nombre que
recibió a partir de ese momento la planta de tabaco.
La palabra cigarro (sicar)
alude al envoltorio que en un principio envolvieron a las hojas de tabaco, los
indígenas usaron para ese fin las hojas de choclo.
Los jesuitas comenzaron a
cultivar el tabaco en 1580.
Recién en 1955, cuatrocientos
años más tarde, se instala en Estocolmo la primera clínica pública para el
tratamiento del tabaquismo. Consistía la atención en un tratamiento de diez días
combinando, el trabajo psicológico con la medicación.
En la actualidad en nuestro
país se cuenta con grupos de autoayuda, hipnosis, acupuntura, láser, chicles de
nicotina y sistemas transdérmicos.
Para tener en cuenta:
La OMS(organización mundial de
la salud) define como “fumador crónico” a las personas que consumen más de
cuatro cigarrillos por día.
Hay dos variedades de la
planta de tabaco y son: la nicotina tabacum y la Lobelia Inflanta. La primera
tiene a la nicotina como principio activo y la segunda a la lobelina. Estos dos
alcaloides producen efectos similares estimulando ambos los ganglios del sistema
nervioso.
La nicotina produce primero
efectos estimulantes y luego depresores sobre los mismos tipos de acción.
A nivel del sistema nervioso
central produce tolerancia, dependencia física y psíquica y síndrome de
abstinencia.
Según la publicación de “The
Medical Clinics of North América 1992” el humo del tabaco es una compleja mezcla
de más de 4000 compuestos.
Los principales tóxicos a los
que se expone el fumador son:
v
La nicotina:
responsable de la dependencia.
v
El monóxido de
carbono(CO). Es un gas que una vez en el organismo se une a la hemoglobina de la
sangre, impidiendo la unión del oxigeno a la misma.
v
El ácido
cianhídrico, que aumenta la concentración de cianuros en sangre, es el
responsable de los trastornos visuales.
v
El arsénico(as),
metal muy toxico que se acumula en el organismo.
v
También se
expone a otras sustancias de carácter muy cancerigenas, como:
Ø
Níquel (Ni).
Ø
Cromo (Cr).
Ø
Plata (Ag).
Ø
Alquitrán.
Algunos datos estadísticos:
Los mismos tienen como
finalidad informar y no asustar. El objetivo es la prevención teniendo como base
la información.
ü
El fumar es la
mayor causal de arteriosclerosis y uno de los tres factores de mayor riesgo para
las enfermedades para las enfermedades coronarias.
ü
Fumar de uno a
cuatro cigarrillos diarios esta asociado con un doble aumento del riesgo de
enfermedad coronaria.
ü
La abstinencia
necesaria para reducir el riesgo de infarto agudo de miocardio es de diez años,
el riesgo de enfermedad coronaria persiste alrededor de 20 años.
ü
Las enfermedades
pulmonares causaron en USA(DURANTE 1988)
83000 muertes por enfermedad obstructiva crónica, asma, bronquitis, enfisema,
etc.
ü
La enfermedad
obstructiva pulmonar es la 5° causa de muerte, tanto para hombres como para
mujeres. El cigarrillo es la mayor causa de enfermedad obstructiva crónica, y la
relación se establece por la cantidad de cigarrillos por día fumados y los años
de consumo.
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Los glóbulos
blancos, que aparecen ante una inflamación o infección están aumentados en un 30
% en la sangre de los fumadores. Luego de varios años de consumo, los glóbulos
blancos descienden produciendo una disminución de las defensas inmunológicas.
ü
El resultado de
estudios selectivos ha confirmado que el cigarrillo acelera la disminución de la
función ventilatoria pulmonar, y es mas grave en el hombre que en la mujer.
Algunas consideraciones
Es difícil que un fumador
consulte en forma espontánea a un médico con la intención de dejar de fumar.
Seguramente ante un problema
de salud puntual (problemas cardíacos, dolores de pecho, cansancio, asma,
problemas respiratorios en general) acude a la consulta médica, de la misma
surgirá el informe del facultativo, indicándole la necesidad de dejar el hábito
de fumar para atender luego la enfermedad del paciente.
Otros consultan al profesional
por problemas psicológicos (falta de sueño, depresión, angustia, irritabilidad).
La labor del terapeuta
consistirá en hacer ver al paciente que no sólo el fumar le hace mal, sino
porque estaba mal tenía necesidad de fumar. Hay un malestar previo al daño
físico.
Personalidad del fumador
El fumador es un individuo con
muy baja tolerancia a la frustración. Hay una agresión muy fuerte hacia la
propia persona, no así hacia el entorno que genera el problema.
Existen varias clases de
fumadores, agrupados según el modo de vincularse con el cigarrillo.
El primer grupo sería el de
los fumadores hedonistas, son los que disfrutan del acto de fumar.
Son fumadores irregulares,
pasan largos períodos de tiempo sin hacerlo y prenden un cigarrillo sólo cuando
tienen deseos de hacerlo.
Lo apagan si sienten algún
desagrado y luego suelen pasar por un largo período de abstinencia.
Estos fumadores fuman poco y
la mayoría de las veces su ritmo asistemático de consumo les evita la
instalación de la dependencia.
El segundo grupo es el de los
fumadores seudo terapéuticos.
Son los que fuman en pos de un
“beneficio” que el fumar les brinda.
Son fumadores dependientes y
si dejan de hacerlo padecen el síndrome de abstinencia.
Argumentan motivos para no
dejar de fumar:
q
Si no fumo
engordo (mujeres)
q
Cuando no fumo
siento mucha ansiedad
q
Al no fumar me
siento mal y me desorganizo
q
Cuando dejo de
fumar me enfermo continuamente
Rara vez el fumador dice el
motivo por el cual fuma, casi siempre explica por
que no deja de hacerlo.
En este grupo están los que
han intentado dejar el tabaco en varias oportunidades.
Estos fumadores tratan de
ocultar tras una “cortina de humo” sus angustias, la vida desorganizada, la baja
autoestima por su apariencia. Al abstenerse se le presenta al sujeto una serie
de sentimientos y sensaciones desagradables que no logra significar.
El tercer grupo son los que
llamaremos fumadores afectivos.
Estos tienen una relación tal
con el cigarrillo que sienten miedo y tristeza de dejarlo, es una verdadera
“relación afectiva”.
Son los fumadores que más
clara conciencia tienen de la nocividad del tabaco.
Ellos aman y odian fumar.
Hacen intentos de dejar de
fumar. Surge un período depresivo en ellos por la pérdida irreparable.
Por eso a los de este grupo y
los del anterior les resultará muy difícil dejar de fumar sin un plan
terapéutico adecuado.
Dependerá del grado de
dependencia y de la fragilidad psíquica de quien lo intente.
Hay un cuarto grupo del que
poco se sabe porque no consulta, no pregunta, simplemente fuma.
Escrito por: Inés Mercedes
Licata de Sires y María Soledad López de Pereira
Maestras y Técnicos
Especializadas en Mediación Preventiva del Comportamiento Adictivo
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