Guia de Anunciantes

Ud. es el Visitante Nº

Click for Buenos Aires, Argentina Forecast Histora de los Barrios

Correo de LectoresGotias Varias

Textos para leer y meditar

Humor en la TerrazaNaturalmente MascotasEspacio MayorLibro de Visitas

 

HARRY BRANDS, UN DURO

De pronto, sintió una fuerte explosión frente a su rostro: era el chicle globo. Había olvidado que lo estaba mascando. Era inútil, no podía hacer dos cosas al mismo tiempo: no podía pensar y mascar chicle.

Y eso, el chicle, era la única debilidad que se permitía.  Es que Harri Brands es un duro. Un arduo camino había recorrido para llegar a ese lugar. Un camino que arrancaba desde su nacimiento acaso. Pues cuando llegó al mundo, lo hizo aferrándose al vello púbico de su madre.

Es que Harry Brands es un duro.

A poco de ingresar al jardín de infantes, fué expulsado del mismo por tener relaciones sexuales con una compañerita. Hecho que salió a la luz cuando la niña tuvo que vender el triciclo para pagar al médico.

Es que Harry Brands es un duro.

De niño había logrado que en diez cuadras a la redonda no  hubiera gatos, los gorriones fueran una especie en extinción, que no existiera alumbrado público sano y que su padre abandonara el hogar una noche a la carrera y gritando que tenía miedo.

Es que Harry Brands es un duro.

A pesar de todo, en su vida nunca pisó un correcional de menores. Es mas, estos cerraron sus puertas. Es que ninguno quería correr el riesgo de tener que cobijarlo.

Fue por entonces que sus amigos lo esquivaban. Y el que no lograba hacerlo recibía la trompada en el estómago.

Para la sociedad fue un malviviente. Algo que Harry Brands nunca comprendió: ¿Por qué lo consideraban un malviviente si vivía muy bien? Tenía una mansión, dinero en Suiza, dos autos, amantes y un par de guardaespaldas.

Es que Harry Brands es un duro.

Cierta vez, en medio de “Little Italy”, ametralló a un mozo porque demoró en traerle la pizza. Un secuaz le dijo en ese momento que, tal vez, -y solo tal vez-  había estado ligeramente equivocado. Harry lo pensó y se arrepintió. Tan es así que decidió enmendar su error. Se levantó y ametralló al maestro pizzero.

Es que Harry Brands es un duro.

Un duro hasta el que la misma policía teme. Fama que adquirió cuando el solo tomó por asalto el departamento central de policia. Y todo porque no le había gustado como salió en la foto de la cédula.

Ahora, como en miles de ocasiones, Harry Brands estaba haciendo gala nuevamente de su dureza. Aunque ya no se sentía tan seguro. Un mínima, ligera sombra de temor podía atisbarse bajo su curtido rostro picado de viruela. Es que estaba viviendo una ocasión muy particular. Algo distinto. Si bien buscaba compararlo o encontrar un valor de referencia, no encontraba con qué. Ya que no era lo mismo que balear a la madre porque la comida estaba fría. Ya que no era acomo arrojar una granada fragmentadora K-27 al paso de un colectivo repleto de gente.

Harry Brands es un duro y se lo repetía a si mismo para darse ánimo. Y para darse ánimo, también acariciaba la culata de su Magnum .45 que pendía en su sobaquera, mientras que con la mano se aferraba a la manija.

Encerrado en ese cuartucho de la disco “Fity Four”, ligeras gotas de sudor perlaban su frente. A pesar de su dureza, Harry Brands no podía hacer frente a los acontecimientos. No podía dominarlos. No podía detener esa diarrea feróz que lo tenía en cuclillas mientras los demás bailaban, ajenos a su dolor.

 

 

 


Copyright©2001 - 2004 Claramente® - Buenos Aires - Argentina - claramente@claramente.com.ar
Reservados todos los derechos - Última actualización; Lunes, 08 de Marzo de 2004

Clara Mente es integrante del Registro de Medios Vecinales de Comunicación de la Ciudad de Buenos Aires.

Optimizado para visualizar en 800x600
en Internet Explorer 5.0 ó superiores