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¿CONOCÍA LA HISTORIA DEL CARNAVAL?

 

 

Historia del Carnaval

La celebración del Carnaval tiene su origen probable en fiestas paganas, como las que se realizaban en honor a Baco, el Dios del vino, conocidas como bacanales; las saturnales por Saturno, dios de la siembra y la cosecha y las lupercales romanas, o las que se realizaban en honor del buey Apis en Egipto e incluso en el teatro japonés.

Durante las bacanales, a Baco se le cantaba el Ditirambo; el coro que lo hacía iba disfrazado de sátiro y frente a él aparecía el sacerdote del dios conduciendo un barco sobre ruedas al que llamaban "carrus navalis" (carro marino o naval), y que los romanos pronunciaban "car navalis" Mientras que carnestolendas, como también se lo llama al carnaval, proviene de "caro", carnes, y "tollo", tapar, términos que parecerían aludir al disfraz.

Según algunos historiadores, los orígenes de las fiestas de Carnaval se remontan a las antiguas Sumeria y Egipto, hace más de 5,000 años, con celebraciones similares en la época del Imperio Romano, desde donde se difundió la costumbre por Europa, siendo traído a América por los navegantes españoles y portugueses que nos colonizaron a partir del siglo XV.

 

El Carnaval "Cristiano"

El carnaval es una curiosa celebración que antes de la Cuaresma le permite a la gente romper sin pudor con cánones morales, recurriendo a disfraces y excitantes cantos.

La celebración del Carnaval es una de las fiestas más populares. Se celebra en los países que tienen tradición cristiana, precediendo a la cuaresma. Por lo general, en muchos lugares se celebra durante tres días, y son los tres días anteriores al Miércoles de Ceniza, que es el día en que comienza la cuaresma en el Calendario Cristiano.

Se supone que el término carnaval proviene del latín medieval "carnelevarium", que significaba "quitar la carne" y que se refería a la prohibición religiosa de consumo de carne durante los cuarenta días que dura la cuaresma.

 

El Carnaval en la Edad Media y en los Tiempos de la Colonia

En la Edad media, tan inflexible en los ayunos, abstinencias y cuaresmas, y con persecuciones a quienes no respetaban las normas religiosas, sin embargo, renació el carnaval y se continuó la tradición hasta la actualidad en muchos lugares del mundo. En esta época, se celebraba con juegos, banquetes, bailes y diversiones en general, con mucha comida y mucha bebida, con el objeto de enfrentar la abstinencia con el cuerpo bien fortalecido y preparado.

En la España de la época de la Conquista y la Colonia ya era costumbre durante el reinado de los Reyes Católicos disfrazarse en determinados días con el fin de gastar bromas en los lugares públicos. Más tarde, en 1523, Carlos I dictó una ley prohibiendo las máscaras y enmascarados. Del mismo modo, Felipe II también llevó a cabo una prohibición sobre máscaras. Fue Felipe IV, quien restauró el esplendor de las máscaras.

Al llegar a América se incorporaron elementos aborígenes y hasta alcanzó ribetes místicos precolombinos, por ejemplo en Oruro.

 

El Carnaval en los Tiempos Modernos

Fue Italia la que adoptó la careta, más precisamente Venecia, donde se usó no sólo como vehículo de alegría sino que sirvió para guardar el incógnito y gozar de impunidad en venganzas y conspiraciones, aunque también facilitó romances y amoríos.

La costumbre de arrojarse distintos tipos de elementos también fue heredada de los romanos, quienes se divertían tirando con fuerza confites de menta, rosa o anís a la cara de los transeúntes; de aquel habito fue que se adoptó el papel picado. Pero este, como lo conocemos hoy en día, tuvo su origen en una imprenta de París. Allí, un obrero que perforaba pliegos de papeles de colores, al ver caer los redondelitos sobrantes los juntó y se los regaló a su hijo; el obsequio no sólo causó se nación entre los niños sino también en los adultos, quienes comenzaron a encargarle bolsitas de papel picado para arrojarlo durante los días de carnaval.

Hay países en que se comienza la celebración del carnaval en distintas fechas, como en algunos lugares de Alemania en que se inicia el 11 del 11 a las 11 horas 11 minutos. O los hay que lo comienzan no bien termina la Epifanía, el 6 de enero. En otros lugares es tradicional comenzar el jueves anterior al Miércoles de Ceniza, y lo denominan Jueves Graso, como sucede en Italia. En ciertos países en que el Carnaval está muy arraigado como celebración popular, y ya alejada de su significado religioso, alargan los festejos a los fines de semana del mes de febrero y a veces el primer fin de semana de marzo.

Hoy en día, hay lugares célebres por sus festejos tradicionales y espectaculares, que atraen al turista y al amante de las costumbres de cada sitio, como lo son el Carnaval de Río, el de Santa Cruz de Tenerife, el de Oruro en Bolivia, el de Corrientes en Argentina y el de República Dominicana, con sus distintas expresiones. Siempre se presencian desfiles de carrozas, comparsas formadas por grupos de máscaras o bailarines vestidos con un mismo estilo que caracteriza a cada una de ellas, máscaras representando a distintos personajes reales o alegóricos, así como bailes de disfraces y diversión con cotillón, típico de esta fecha. En algunos lugares se estila que las máscaras persigan a los paseantes con vejigas que se utilizan para asustar, dar golpes no demasiado fuertes, o hacer reír; en otros lugares es típico el uso de serpentinas, papel picado, espuma y hasta mojar con agua, en pomos, globos y recipientes. El antifaz moderno es un vestigio de las fiestas de Baco y Cibeles.

 

El Carnaval en la Argentina

Nuestro carnaval ha adquirido muchas formas a lo largo de sus cientos de años de vida, pero la costumbre que siempre reino, y lo sigue haciendo, es la de arrojarse agua. Cada provincia le dio su toque de distinción a esta fiesta; en cuanto a los carnavales porteños, sus bailes y mascaradas fueron famosos en tiempos coloniales, e incluso llegaron a ser motivo de escándalo, como el "fandango" que se bailaba en la Casa de Comedias. El virrey Vértiz implantó los bailes en locales cerrados para evitar las manifestaciones callejeras, pero tras los históricos acontecimientos de Mayo de 1810 fue común entre la población jugar en forma intensa con agua, aprovechándose para ello toda clase de recipientes, desde modestos jarros hasta huevos de avestruz llenos de líquido, viviéndose en las calles encuentros casi salvajes. El abuso de esta costumbre fue la causante de las distintas prohibiciones que se le impusieron a esta divertida fiesta. Nadie quedaba fuera del carnaval, todos se divertían en esos tres días en los cuales la ciudad parecía un campo de batalla; ricos, pobres, blancos, negros, desconocidos, conocidos, todos participaban.

En tiempos de Rosas los excesos llegaron a tal punto que él mismo, luego de fomentar el carnaval, lo suprimió por medio de un decreto. Según crónicas posteriores, los carnavales porteños más brillantes se vivieron durante la presidencia de Domingo F. Sarmiento, quien tenía debilidad por esta fiesta. El de 1869 fue uno de los más recordados y, además de impresionar al gobernante, seria el puntapié inicial para muchas comparsas que se hicieron famosas.

 

El Carnaval de Gualeguaychú:

Desde fines del siglo pasado Gualeguaychú, tuvo en sus corsos, la máxima expresión de alegría y diversión colectiva. En un principio, el corso se desarrollaba por las tardecitas, ya que la ciudad no contaba con adecuada iluminación. En las primeras décadas del siglo, los corsos que se extendían por calle 25 de Mayo desde Rocamora hasta Mitre, alcanzaban un esplendor comparable al actual.- El paso por dicha arteria, se hacía de ida y vuelta. Numerosos palcos instalados por las familias cubrían las veredas desde una punta a la otra del circuito, casi sin separación entre unos y otros. Sus dueños competían para tener el palco mejor engalanado e iluminado. Numerosos carruajes poblaban el circuito llevando a las niñas mas bonitas, con sus trajes de fantasía.

Alrededor de 1930, se construye en el centro de la ciudad, una enorme pasarela de madera que se extendía por encima del circuito entre ambas veredas de la 25 de Mayo y en cuya parte superior actuaban las orquestas, murgas y conjuntos. En las décadas siguientes, años 30 y 40, se impusieron las murgas tradicionales, que cantaban sus canciones y eran autoras de sus propias letras que contenían numerosas apreciaciones y críticas sobre temas del momento en la ciudad. Los cánticos ocurrentes y la gracia de los escoberos, diablos  y demás figuras, otorgaban atractivo a las numerosas agrupaciones que venían al centro desde todos los barrios. Por entonces, estos conjuntos se nutrían exclusivamente de la periferia de la ciudad y no contaban con presencias femeninas. En las décadas siguientes, la irrupción de las murgas con cornetas de caña y papel, enterró a las ingeniosas y divertidas murgas cantadas, con lo que el corso comenzó a languidecer lentamente. Para mediados de la década del 70, parecía que el carnaval de Gualeguaychú nada mas tenía para ofrecer. Y por si algo faltaba para restarle atractivo, numerosos juegos además del de agua, habían degenerado en violencia, por lo que poco a poco, las familias se iban alejando de nuestros corsos.

¿Qué es lo que operó la transformación? En el año 1978 el comerciante Luis E. Daroca propietario por entonces de un supermercado que se encontraba en 25 de Mayo y Caseros, propone una nueva forma de organizar el corso. El mismo Sr. Daroca, había financiado en los años anteriores, la comparsa que llevaba el nombre del supermercado y a la vez su propio apellido (Daroca) al revés: Acorad. Pero el esfuerzo financiero difícil de sobrellevar, mas la creciente de ese año 78 que inundó su negocio, hicieron que Daroca se diera por vencido. Sin embargo eso le sirvió para darse cuenta que si se quería mejorar el nivel del carnaval, había que organizarlo de otra forma. En primer lugar, proponía que se cobrara una entrada, ya que hasta entonces eran gratis y la recaudación debía ser para los que presentaban espectáculos, para que no se transformara en un negocio lucrativo. Exigía que estos actores que presentaran espectáculos y organizaran el carnaval, no fueran personas particulares, sino instituciones. El Intendente era por entonces el Ingeniero Isidoro Etchebarne, aceptó la modificación. formándose la primera comisión de corsos, bajo la nueva organización. El primer corso lo organizaron en 1979. Entre ese año y el siguiente empezó a levantarse el nivel. Influyó mucho que esta nueva Comisión de Corsos trajo muchas comparsas de prestigio, como las de Corrientes, otras de Brasil, etc. y ello produjo un efecto de contagio. El gran estallido se produjo en 1981, en cuyo corso las comparsas de Gualeguaychú, dieron un salto en la elevación de su calidad  que alcanzó de golpe un brillo muy cercano al actual. Pero antes de 1981 ya habían nacido algunas de esas comparsas, como Papelitos del Oeste (1977) y O’ Bahía (1980). En 1981 aparecen las restantes: Marí Marí, Kamarr y Ara Yeví.

 

Carnavales eran los de antes dicen los memoriosos.

Por:  M.H.

Quien no recuerda aquellas noches de carnaval en que la cita obligada era el corso de la Av. De Mayo, donde uno podía disfrutar en familia de las carrozas  y comparsas que por él desfilaban. El Rey Momo ¿Sé acuerda del Rey Momo?

Aquellos bailes  en el club Comunicaciones,  Centro Gallego, Deportivo San Andrés, Pinocho y tantos otros, que en las noches de carnaval atraían multitudes dispuestas a divertirse y bailar al compás de las orquestas y cantantes de moda.

Quien no recuerda aquellas batallas campales de agua que se repetían en todos los barrios, en donde grandes y chicos disfrutaban jugando con baldes, bombitas y pomos mojándose unos con otros.

Quien no recuerda haberse disfrazado y concursado   por el mejor disfraz.

Yo recuerdo con mucho cariño aquellos carnavales de mi niñez y creo que muchos de los que lean esta nota también los recordarán. Háganos llegar sus recuerdos, sus fotos, creo que a nuestros lectores les va a gustar recordar viejas épocas.

 

EL CORSO EN NUESTRO BARRIO

Como se viene repitiendo desde hace varios años, habrá corso en Villa Urquiza.

La cita es en Av. Triunvirato entre Olazábal y Juramento los días sábados 7 -14 – 21 y 28 de febrero de 20 a 2 hs. y los domingos 8- 15 – 22 y 28 de 20 a 0 hs.

Muchas son las murgas que desfilarán durante estas ocho noches de carnaval, aquí solo detallamos las representativas del barrio:

 

  • “Los magos de Saavedra” (sábado 7)

  • “Los retocados de Villa Urquiza” (domingo8)

  • “Los fantoches de Villa Urquiza” (sábado 14)

  • “Fatigados por jolgorio” (domingo 15)

  • “Los ambiciosos de Villa Urquiza” (sábado 21);

  • “Los atorrantes de Almagro” (domingo 22)

  • “Los preferidos de Villa Urquiza” (sábado 28)

  • “Los dueños de la ilusión” (domingo 29).

Además habrá más de 40 espacios diferentes en toda la ciudad de Buenos Aires donde los vecinos podrán disfrutar de esta fiesta. (Ver aviso pag.7).

 

 

 

 


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Clara Mente es integrante del Registro de Medios Vecinales de Comunicación de la Ciudad de Buenos Aires.

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