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LA QUITA DE LA DEUDA.
Quienes están más cerca de jubilarse sufrirían la mayor poda.
Desde Washington, el
presidente Néstor Kirchner criticó a las AFJP, que manejan el dinero
de 9,3 millones de personas afiliadas al sistema privado, acusándolas
de haber arriesgado el dinero de sus afiliados al invertir en títulos
de la deuda buscando "mayores rentabilidades de riesgo". Y agregó que
con la quita "lo que se hace es sincerar el real valor de los bonos en
default".
Este "sinceramiento"
implicaría una pérdida para los afiliados a la jubilación privada
porque sus haberes se calculan en base a la cantidad de dinero que
hayan acumulado en sus cuentas personales a través de sus aportes
mensuales.
Los expertos Towers
Perrin / Marcú y Asociados hicieron una estimación del impacto que
tendría la quita. De ese cálculo surge que, según la edad actual del
afiliado o de los años que le falten para jubilarse, la pérdida
rondaría entre el 25,7 y el 40,3%. A menor edad actual, la pérdida se
va reduciendo debido a que el trabajador sigue aportando y se achica
el peso de la parte afectada por la quita en el bono. Otro supuesto es
que el bono sin quita no se traslada en forma inmediata en la cuenta
del afiliado sino a lo largo de 25 años.
El Gobierno ayer
aseguró que está en estudio una reforma previsional para 2004, que
atenuaría el impacto de la quita.
El secretario de
Seguridad Social intentó restar dramatismo al impacto sobre los
futuros haberes, dado que las AFJP dijeron que están dispuestas a
encontrar una solución.
Como respuesta a
las críticas del Presidente, las AFJP insistieron que la colocación de
esos títulos se debe al "producto de colocaciones compulsivas por
parte del Estado nacional" y reiteraron que no aceptarán "bajo ningún
punto de vista" quitas de capital de la deuda pública que está en sus
carteras y lamentaron que exista "una proporción significativa".
La expresión de las
“colocaciones compulsivas" está principalmente referida a una
disposición de fines de 2001, cuando el entonces ministro de Economía,
Domingo Cavallo, hizo que, a cada vencimiento de los plazos fijos
constituidos con fondos previsionales, el dinero saliera de los bancos
para comprar Letras del Tesoro, que luego se convirtieron, sin
posibilidad de que las AFJP tomaran decisiones, en deuda de largo
plazo. Lo cierto es que, a octubre de 2001 las AFJP tenían alrededor
del 50% de los fondos en deuda pública. Esa proporción se incrementó
por la citada medida y por el canje de títulos que estaban perdiendo
valor por los llamados préstamos garantizados, luego pesificados a
1,40 y actualizados por CER. Este conjunto de operaciones llevó a que
las obligaciones del Estado tomaran tanta fuerza dentro de las
inversiones del sistema.
La realidad es que
se ha comenzado una negociación que no sabemos donde terminará pero
que sin duda, como siempre, los únicos damnificados seremos quienes
confiamos nuestro dinero en terceros, impuestos por el estado.
Matías Franco |