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HISTORIA
DEL VITREAUX
Al entrar en
una catedral gótica tendremos inmediata-mente
la sensación de estar sumergidos en una penumbra coloreada como
si una gama de luces artificiales iluminara discretamente el
interior.
La catedral
de Chartres (Francia), que conserva todos sus vitrales
fabricados en los siglos XII y XIII; la Santa Capilla de París,
de estilo gótico más recientes con vitrales del siglo XIV o los
de la catedral de Milán, nos muestran las diferentes épocas y la
variedad de los vitrales han sido fabricados desde el siglo XV
hasta nuestros días.
Los vitrales
que rompen la monotonía de la piedra, producen un magnífico
efecto tonal de luz que pasa a través de fragmentos de vidrios
variando del azul al rojo o al rosa, según la hora y los rayos
del sol. En la penumbra mística de esos edificios sagrados, las
estrechas ventanas ojivales se transforman en espléndidos y
gigantescos caleidoscopios.

El encanto
de los vitrales no proviene solamente de la impresión de
colores, pues el mosaico de vidrio que los componen es un dibujo
preciso que reproduce a un personaje, un símbolo piadoso o
escenas que representan episodios de los Santos Evangelios.
En los
primeros tiempos se supone que los operarios encargados de la
fabricación de los vitrales preparaban ellos mismos el vidrio en
los lugares donde debían ser colocadas las obras. Generalmente
eran artesanos que no tenían taller propio, debiendo ante todo
construir un horno de leña rudimentario, pues para fijar el
color de manera indeleble es necesario someter el vidrio a
cocción.
Los vitrales
más antiguos que se conservan datan del siglo XI, los vidrios
estaban montados sobre bastidores de madera, bronce o de piedra
y se utilizaron para adornar las ventanas de las primeras
basílicas cristianas del siglo VII. Al final del siglo X la
sustitución de dicha armazón por segmentos de plomo permitió a
los vidrieros una mayor variedad en las formas de los fragmentos
elementales. Paralelamente se profundizó el arte de teñir el
vidrio mediante una gama cada vez más amplia de óxidos
minerales.
Hasta el
siglo XV los vitrales constituyeron el orgullo de todos los
edificios religiosos europeos. Aunque los hechos históricos
prueban que la técnica del vitral era sobre todo patrimonio de
los vidrieros franceses y alemanes, en Italia fueron célebres
pintores los que se interesaron por esa actividad.
En nuestros
días el arte del vitral está renaciendo como consecuencia de la
renovación del interés por el arte gótico que se manifestó en el
curso del siglo XIX.
El vitral
puede ser definido de acuerdo a como se presenta desde las más
antiguas realizaciones que han llegado hasta nosotros, como un
mosaico de vidrio de color, dispuestos con miras a componer un
dibujo, soldados entre sí por segmentos de plomo en forma de
“H”, capaces de sujetar solidamente los fragmentos de vidrio
entre sí.
Enzo Molino |