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EL MERCADO DE LAS MASCOTAS.
A partir de la
desregulación económica de la década del 90, al margen de los
inconvenientes que hoy padece nuestra industria, la importación abrió
a los argentinos un mundo insospechado de bienes de consumo. Abarcó
desde elementos fabricados en el sudeste asiático hasta los
automóviles de última generación. Dentro de ese espectro, las mascotas
no fueron una excepción.
Quienes habían
tenido la oportunidad de viajar al exterior sabían que existía un
amplio mercado en torno de ellas. En nuestro país resultaba
insospechado. La industria nacional, por entonces, no había tenido en
cuenta ese mercado que (hacia fines del siglo pasado) llegó a facturar
en nuestro medio alrededor de 300 millones de dólares en un año.
Ahora bien, ¿en
qué consistía la diferencia? Fundamentalmente, en la diversidad y
calidad de la producción encaminada a subvenir las necesidades de las
mascotas.
Hasta entonces, en
el ámbito local se producían una o dos marcas de alimentos
balanceados, alguna línea de productos cosméticos y pocos elementos de
talabartería (correas, pretales o bozales). La excepción la
constituían los productos farmacéuticos que cubrían una extensa gama
de dolencias.
Con la
importación, el primer impacto lo produjeron los alimentos balanceados
con una notable diversidad. Entraron en competencia para abastecer a
las 2000 veterinarias de la Capital y alrededor de 7000 en el país, y
los aproximadamente 6,5 millones de perros y 2 millones de gatos. Este
fue el segmento que más creció aunque, a principios de 2001, sólo
cubría el 42% de las bocas de expendio.
Sin tener en
cuenta la producción de medicamentos, cosméticos y bijouterie, el
mercado de los alimentos balanceados buscó nuevos caminos. Propició la
apertura de bocas de expendio en supermercados y pet shop´s. Algunos
son verdaderas boutiques: allí se consigue lo inimaginable para
nuestra mascota.
Este fenómeno
comercial perduró a pesar de la recesión y parece mantenerse a ritmo
sostenido. Por cuestiones cuantitativas, el perro marcha en la punta
de las pretensiones de los productores que saben que, ofreciendo
variedad y calidad de los productos, tienen en sus manos un negocio
floreciente. |