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UN VIAJE EN COLECTIVO

-¡Atención, señores pasajeros! Les habla el comandante para informarles que nuestro viaje se desarrolla con absoluta normalidad. En breves momentos las azafatas de a bordo comenzarán a servir unos bocadillos para hacer mucho mas ameno el viaje. No olviden solicitar los periódicos del día y las revistas de la semana. Me despido ahora hasta cualquier momento.

-Comandante, no se refiero a nuestra altura.

-Es verdad, enmendaré ese error. ¡Atención señores pasajeros! Les habla nuevamente el comandante para señalarles que en este momento nos encontramos a la altura del 100 de la calle Entre Ríos y muy próximos a llegar a Congreso. Por las ventanillas del costado izquierdo podrán apreciar el edificio del Congreso de la Nación. Por las del costado derecho la plaza de los dos Congresos. Hasta pronto, señores pasajeros y les dejo un breve consejo... avisen con tiempo al bajar.

-Comandante, lo lamento pero su asiento está ocupado. Se lo dí a una señora que viajaba de pie.

-Ha hecho bien, copiloto. Estamos aquí para brindar la mejor atención posible a nuestros pasajeros.

-Permiso comandante.

-Diga, azafata.

-Tenemos un polizón a bordo.

-Caramba... alguien que viaja sin boleto.

-Asì es. Es aquel gordo de camisa amarilla.

-Copiloto, tome el mando. Yo iré a habar con ese responsable.

-Sí, comandante.

-Disculpe, señor. La azafata me informa que usted no tiene boleto.

-Así es... es que... me distraje... y...

-Señor, debe usted tener un poco mas de responsabilidad social. No olvide que con el importe de su pasaje podemos mejorar nuestro servicio y hacer gratos los viajes en colectivo en esta ciudad.

-Tiene razón, me siento culpable.

-No se preocupe, todos cometemos errores. Ahora pague su boleto y la multa correspondiente.

-Comandante, le estoy apuntando con un arma, vamos a su asiento.

-Le obedezco... ¿Pero usted sabe la penalidad que hay por secuestrar un colectivo?

-Lo sé, pero es un caso de fuerza mayor. Vamos a desviarnos a Cuba.

-¿Al país?

-No, a la calle Cuba al 1200. Es que tengo una cita con una chica y no quiero llegar tarde. Obedezca mis instrucciones y nadie saldrá herido.

-Debo detenerme en las paradas...

-No lo hará. Ni siquiera ante los semaforos rojos. Y para que los pasajeros no sospeche, tranquilícelos.

-¡Atención, señores pasajeros! Les habla el comandante. Notarán que vamos algo rápido, pero es que no tenemos nafta y queremos llegar a destino antes que se nos acabe. Pero no deben preocuparse... ¡Y muchas gracias por la viajar en la 150!

-Comandante, seré un secuestrador, pero tengo mi conciencia. Así que voy a pagar la diferencia por el pase de sección... pero... ¿Eh...? ¡No puede ser!

-Caramba, señor secuestrador. ¿Que sucede?

-¡Me robaron la billetera!

-Es inútil. Mejoramos los servicios públicos constantemente, pero hay cosas que no van a cambiar nunca.

 

 

 


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Reservados todos los derechos - Última actualización; Lunes, 08 de Marzo de 2004

Clara Mente es integrante del Registro de Medios Vecinales de Comunicación de la Ciudad de Buenos Aires.

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