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CONOZCA
EL SIGNIFICADO DE LAS FRASES MAS COMUNES
Todos
los días las usamos, pero muchos no sabemos de donde vienen esas
expresiones.
Las frases populares
pueden leerse “como un pequeño tesoro de sabiduría que cada generación
puede olvidar o recordar, dándole un nuevo sentido o cambiando el
original", opina Nilda Macías, autora de "Al mal tiempo, buena
cara", una recopilación de más de 150 dichos publicada por Planeta.
¿Cómo y por qué se
olvidan o conservan esas frases a través del tiempo y del espacio? La
respuesta sigue siendo un misterio, ya que el lenguaje es la construcción
social más compleja. Los gramáticos de del siglo XIX creían que la
lengua funcionaba con ciertas leyes, que se cumplían siempre. Ahora
sabemos que funciona como la poesía, creando metáforas y metonimias,
resignificando las palabras, olvidándolas, inventándolas.
Para que no se diga que el cronista "habla por boca de ganso"
—esto es, que repite un argumento sin comprenderlo— vale aclarar que
la selección de frases que hoy se publica es apenas una muestra.
Me
salió con un domingo siete
Hacer o decir algo disparatado, inesperado, ser un aguafiestas sin proponérselo.
En México y otros países hispanoamericanos, alude a la historia de unas
brujas que se divertían cantando aquéllo de "lunes, martes y miércoles,
tres. Jueves, viernes y sábado, seis". Cuando un testigo del
aquelarre de brujas dijo "domingo siete", desató su furia y fue
castigado por haber "arruinado" la canción. El mismo cuento
aparece, con variantes, en todo el mundo, desde Arabia hasta Irlanda.
Se armó la gorda
Estalló un conflicto que se veía venir, que estaba latiente. La frase
alude a un golpe militar que destronó en setiembre de 1868 a la reina
Isabel II de España, obligándola a irse a París. Claro que el golpe fue
muy anunciado, con varias revueltas de marinos y artilleros, en Cádiz y
Madrid. Ante cada revuelta, los humoristas madrileños decían "se va
a armar la Gorda". Hasta que realmente se armó. Los militares
insistieron en que su golpe era "La Gloriosa", pero popularmente
quedó bautizada como La Gorda.
A troche y moche
Gastar alocadamente, despilfarrar. El origen está en la cultura de los leñadores,
donde se habla de "hachar a troche y moche", es decir, talar
bosques naturales sin pensar en el futuro. Viene de los verbos
"trocear" y "mochar". Un ejemplo de esto es lo
ocurrido en Santiago del Estero a comienzos del siglo XX, cuando grandes
bosques de quebracho fueron eliminados sin asegurar su reprodución.
Esto es un viva la pepa
A gozar, que viva la fiesta. Originalmente se refiere a los hechos del 19
de marzo de 1812 en España, cuando se sancionó la constitución liberal
en Cádiz, conocida como La Pepa. Se creía que el rey Fernando VII la
aceptaría, por eso decir "viva la Pepa" era el grito de batalla
de los liberales y anticlericales en esa época. Entre nosotros, alude
además a una situación sin arreglo, donde lo más adecuado es adaptarse.
Tirar manteca al techo
Gastar con ostentación. A principios del siglo XX, los "niños
bien" de la alta sociedad porteña gastaban fortunas en los cabarets
locales y de París. Tiraban panes de manteca al techo usando sus
cubiertos. Ganaba quien tiraba más. La diversión era, también, ver cómo
caían las bailarinas al pisar la manteca que chorreaba al suelo.
Agarró para el lado de los tomates
Que entendió mal, que se fue lejos en el razonamiento. La expresión
viene del campo, donde los tomates suelen plantarse en el lugar más alejado de las quintas. La explicación para esto es
que, como se trata de un cultivo alto —el tallo va creciendo sobre la guía
de cañas— es incómodo plantarlo adelante de la huerta porque tapa la
visión del resto de los cultivos.
No es moco de pavo
No subestimar una cuestión, aunque parezca fácil a primera vista. Hacia
1890 o aún antes, en la época en que se usaban relojes de bolsillo con
cadena, los ladrones españoles decían que el "pavo" era la víctima
y el "moco" —aludiendo a la carne que cuelga del pico del
animal— era la cadena del reloj. La frase se hizo metáfora.
Pisar el palito
Caer en una trampa ideada por otros. Para cazar pájaros se usa una jaula
con mucho alpiste y un pájaro cautivo, el "llamador", que atrae
con su canto. La puerta se sostiene con un "palito", que cae y
cierra la jaula cuando entra la presa. También se refiere a una danza
picaresca parecida al fandango, "el baile del palito", prohibido
en Buenos Aires en el siglo XVIII.
La chancha y los veinte
Pretender todas las ventajas para sí mismo, en un negocio o en el trato
cotidiano con los demás. Es una expresión criolla y muy de campo,
originada en el mundo de los matarifes, criadores y vendedores de ganado.
Originalmente se decía que el fulano en cuestión quería quedarse
"con el chancho, la chancha y los veinte lechones". Por extensión,
"hacer una chanchada" es negociar de una manera miserable,
desleal para con los otros.
Ser un atorrante
Ser un vago, alguien que vive al día y sin trabajar. Cuando se
construyeron las primeras cloacas modernas en Buenos Aires, a fines del
siglo XIX, se usaron enormes caños cuyo fabricante era un tal "A.
Torrant". Eran el refugio elegido por los mendigos para dormir. De
"atorrante" deriva el lunfardo "rante" y
"rantifuso". En su "Musa rea", Celedonio Flores admite
tener "un alma rantifusa".
Estar en Babia
Estar distraído. Babia es una ciudad de la provincia española de León,
un pequeño paraíso donde acostumbraban refugiarse los reyes y aristócratas,
para descansar de la guerra contra los árabes en tiempos de la
Reconquista. En esa zona se criaban caballos famosos por su fuerza.
Precisamente, el caballo del Cid Campeador era de la región, se llamaba
"Babieca".
Tener un corso a contramano
Estar muy confundido, al borde de la locura. Los corsos que incluyen
comparsas, mascaradas, bailes y otros juegos durante los tres días del
Carnaval, florecieron en Buenos Aires desde los tiempos coloniales. Pero
"tener un corso a contramano en la cabeza" ya es otra cosa, algo
que nos viene del italiano y el lunfardo. Un tango de Cátulo Castillo,
"Desencuentro", usa literariamente la metáfora cuando dice
"en el corso a contramano un grupí trampeó a Jesús".
Ser Gardel
Ser el mejor en la actividad de que se trate, por caso, "ser el
Gardel de los vendedores de autos". La frase alude a un mito que
siempre necesita releerse: cómo un cantante saltó desde el Abasto a París,
triunfó en Europa y los Estados Unidos, amó a muchas mujeres y murió
joven. A Carlos Gardel (1890-1935) se lo considera el padre del tango
canción, había grabado 800 temas y filmado 11 películas cuando murió
en el accidente aéreo de Medellín. De él se dice que "cada día
canta mejor", esto es, que aún vive.
Irse a la quinta del ñato
Morir, terminar en el cementerio. Hay muchas versiones sobre el origen de
la frase, que es un típico argentinismo. Algunos creen que viene del
lunfardo de comienzos del siglo XX, otros, del habla gauchesca que queda
fijada literariamente con el "Martín Fierro" de José Hernández,
en la década de 1870. El ñato es la calavera de huesos desnudos, ya sin
nariz. La quinta es el cementerio.
El que se fue a Sevilla, perdió su
silla
Es un llamado a no descuidarse, porque se corre el riesgo de perder una
posición social o un bien. Se cuenta que en tiempos de la reina Isabel la
Católica, el obispo de Sevilla don Alfonso de Fonseca debió viajar a
Galicia para resolver temas de la Corona española. Dejó en el cargo a un
sobrino, pero cuando el obispo Fonseca regresó de su viaje, éste se negó
a devolvérselo.
Tener buena onda
Sentir simpatía hacia alguien. A primera vista podría creerse que la
expresión viene de la contracultura hippie, pero en realidad las
"ondas" se refieren a la teoría del magnetismo animal,
relacionada con la sugestión y la hipnosis. En la Europa del siglo XVIII
el médico austríaco Franz Mesmer alcanzó gran éxito con esa teoría,
que postula la existencia de "fluídos" entre las personas.
Mesmer hacía "imposición de manos" e hipnosis.
Ser un chusma
Ir con cuentos, sembrar rumores. Chusma es una palabra pampa. En la tribu,
la "chusma" estaba integrada por los no combatientes: mujeres,
niños y enfermos. Ante los soldados blancos, hablaban en voz baja.
Despectivamente, se asoció chusma con chisme. Los conservadores hablaban
en 1916 de "la chusma radical".
No dejar títere con cabeza
Criticar con saña, pero también se entiende en referencia a alguien
capaz de muchas conquistas amorosas. En el origen está una escena de
"Don Quijote de la Mancha" escrito por Miguel de Cervantes.
Mientras ve una representación teatral con títeres, Don Quijote pasa de
espectador a actor y decide defender a la protagonista —una princesa de
madera y trapo— descabezando a todos los otros muñecos.
Quedó para vestir santos
Quedarse soltera sin desearlo. Hace más de cien años, las mujeres jóvenes
que iban a rezar en las iglesias tenían por costumbre, también, ayudar
en el arreglo de los altares de los santos. Se le rezaba mucho a San
Antonio pidiéndole un marido o al menos, un novio. Se hacía además una
ofrenda, cambiando un alfiler nuevo por otro bautizado con agua bendita.
El mito de la solterona está recreado en el film de Torre Nilsson
"Para vestir santos" (1955), con Tita Merello.
Hay que tirar la casa por la
ventana
Derrochar, gastar sin ningún control. Durante el reinado de Carlos III en
la España del siglo XVIII, se estableció el juego de la lotería
organizada por el gobierno. El Estado garantizaba el pago de los premios y
entonces la lotería tuvo mucho éxito. Se dice que los primeros ganadores
de aquella lotería española acostumbraban tirar desde las ventanas de
sus casas todo aquello que ya no iban a usar más: ropas, platos, muebles
y muchas otras cosas. Por extensión, hoy se alude también a aquellas
personas que gastan por encima de sus posibilidades.
En Pampa y la vía
Quedarse sin plata, sin ningún recurso, ser víctima de un desastre económico.
La metáfora viene del lunfardo, según los entendidos. Otros la
relacionan también con figuras como "estar en la lona" o
"estar en la vía". En el barrio donde se tocan la avenida La
Pampa y las vías ferroviarias está el hipódromo. ¿Quién no recuerda
aquello de "maldito seas Palermo, me tenés seco y enfermo"?.
Los apostadores que jugaban su suerte a los caballos y lo perdían todo,
acostumbraban a irse en un ómnibus que salía precisamente "de Pampa
y la vía". |