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QUIEN MAS RAPIDO ACELERA, MAS FUERTE FRENA

(¡Corriéndose al interior!)

 

Sin mayor sustento, se sostiene - sobre todo publicitariamente - que todo lo nuevo es mejor.

En realidad, no siempre es así, y sobran las muestras de este error conceptual. Muchas son las oportunidades en que, dotar a alguien con elementos de mayores capacidades o posibilidades, termina mostrando las limitaciones del individuo.

Un ejemplo puede ser el de los teléfonos celulares. Cada vez son más perfectos y complejos, brindan más servicios y ya se están usando para pretender marcar status. Sin embargo, el fulano cambia y mejora su teléfono, cada vez más, pero sigue hablando a través de ellos las mismas paparruchadas de siempre. (Incluso peores, porque el pobre individuo piensa que es más, que subió un poquito...)

En materia de empresas, se dice que un sujeto va ascendiendo (y teniendo más poder y posibilidades) hasta que llega a su "nivel de ineficiencia" donde permanece.

Otro caso: Si Ud. y el piloto de F 1 Fernando Alonso corriesen una carrera de triciclos, las posibilidades serían parejas. Pero si ambos corrieran con un Fórmula Uno, Alonso habría dado varias vueltas al circuito antes que Ud. hubiera podido siquiera ponerse en marcha.

Así, si nos dejaran usar algo tan exquisito y poderoso, terminaría en desastre. Por ello, no sería buena idea poner autos de fórmula uno en las calles, y menos en las manos del típico conductor cualunque. 

La complejidad y potencia de una herramienta debe guardar relación con las capacidades de quien la manejará.

Y.. a qué viene todo esto ? Viene a colación de otro más de esos curiosos casos, en que poner algo nuevo, moderno, y más potente, en manos de alguien, no sólo no trae muchos beneficios, sino que puede causar daños y perjuicios evidentes.

Me refiero a los "modernos", veloces y ágiles transportes colectivos actuales que han reemplazado a los anteriores microómnibus.

Así que ahora tanto por fatigadas y desparejas calles ciudadanas, como por los andurriales periféricos, se ven circular móviles de gran porte, dotados de suspensión neumática, caja automática, y un poderoso motor, todo de última generación. Además, no se pueden abrir sus puertas en movimiento! Que bueno!

Pero.., ( siempre hay un pero ) toda cadena se corta por el eslabón más débil. Esto pasa cuando algunas veces, al volante de estas maravillas tecnológicas del primer mundo globalizado, se encuentran algunos refinados caballeros, pletóricos de buen gusto y buenas maneras, ya sea conductores noveles, o algunos de los que conducían los antiguos móviles erradicados, que sin embargo parecerían no estar a la altura de las posibilidades de la máquina.

Conducidos por ellos, estos nuevos bólidos pueden andar (y lo hacen) a grandes velocidades, las que alcanzan partiendo desde la largada, digo parada, con un pique, que ríase de un TC 2000, y luego, claro, al llegar a la bandera a cuadros, digo, a la próxima parada, frenan con toda eficacia, y por completo en muy pocos metros. (Y roguemos que no encuentren un lomo de burro, porque los intestinos, y otros órganos nos quedarán de moño).

¡Que bueno todo esto para la agilidad del tránsito! Y los usuarios, que tal? Pero vea Ud..., no se puede tener todo. Quienes viajan a veces tienen que sacrificarse un poquito, en aras de lo moderno.. Total, no es nada serio o grave, que cada vez que el móvil arranca y acelera como un jet, los pasajeros que viajan de pie se vayan para atrás, para de bambolearse alegremente en el cóctel salsero de velocidad y suspensión neumática, alcanzar la próxima parada, aguantando la frenada tipo pánico, que los tira hacia adelante, como si estuvieran sufriendo los efectos de 3 G. (tres gravedades).

Párrafo aparte para la odisea de encestar una a una las monedas en la ranura de la máquina expendedora de pasajes, mientras son sacudidos hacia uno y otro lado... 

Dicen que la gente se queja, en especial los ancianos. Pero, debe ser que no le ven el lado bueno, esto es, que este tipo de conducción, no sólo transporta, sino que entre sacudidas, aceleradas al mango y frenadas en seco, va entrenando y dando un mejor estado físico, por no mencionar la rapidez de reflejos, y todo sin pagar gimnasio. (A lo sumo, habrá que estudiar disponer la obligatoriedad de los pasajeros de llevar casco y rodilleras)

Algunos inconformistas se preguntan porque se permitió usar estas poderosas unidades para transporte urbano de pasajeros, sin analizar a fondo los inconvenientes o riesgos que podría generar su conducción inadecuada. Llegan a sostener que tal vez habría que limitar las prestaciones de los vehículos de transporte público. Esto es, reducir su potencia, pique, y velocidad máximos, a niveles compatibles con los seres humanos, para así poner al público a cubierto de falencias de los conductores.

Otros - los desconformes de siempre - expresan que los actuales grandes motores, en especial los que son enfriados por aire y/o tienen turbo, generan un nivel de ruido excesivo, que incluso perturba el sueño.

Hasta hay quien dice que estos móviles fueron diseñados teniendo en cuenta al tránsito, a los otros móviles, o vaya a saber que, pero no al "homo sapiens". (Se mencionan la aceleración, el frenado, los escalones internos, y que habrían ocurrido caídas de los pasajeros dentro de los móviles, y probablemente esto produzca más reclamos y litigios que los que ya deben soportar las líneas de transporte.)

Se podría llegar a dudar acerca de si ha habido un estudio serio y previo de la cuestión. No obstante, no es la máquina el problema, sino el uso que se hace de ella, y por quien...

Pero no hagamos caso, porque deben ser los descontentos de siempre, retrógrados que se oponen al progreso, y a lo moderno. Menos mal que aquí esto no pasa...

Así que, vamos... corriéndose al interior!

 

Hasta la próxima

Dr. MIGUEL ANGEL CAMPOPIANO

(doctorcampopiano@gmail.com)

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