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NO NOS ENGAÑEMOS... ¿NOS ENGAÑAN?
Cuando leemos las noticias relativas a accidentes
de automotores, ello puede producirnos una entendible preocupación. Van siempre
en aumento. Se publican luego declamatorias referencias a las medidas que los
diversos estados van a tomar, para esta vez si, seguramente, conjurar o al menos
reducir sustancialmente el número de estos sucesos.
Curiosamente, y como ya lo he citado en anteriores
oportunidades, estas medidas recaen mayoritariamente sobre el usuario del auto,
el conductor.
Más curiosamente, se guarda un silencio absoluto
acerca de los automóviles y su rol en los accidentes.
Se cuestiona siempre al ser humano, y no a la
máquina, cuando probablemente esto no es real. Pero no es una situación aislada:
En los accidentes de aeronaves, p.ej. resulta frecuentemente culpado el factor
humano, y rara vez la máquina misma, o sea el avión.
Esto puede tener su explicación en la acción de "lobbys"
que presionan de diversas formas para que todo siga como está, inclusive su
negocio.
Pero tal como van las cosas, los hechos desmienten
a los "lobbys" y en algunos países mas, en otros menos, las poblaciones van
percibiendo que los accidentes de automotores siguen aumentando a pesar de todas
las medidas que se toman y/o las que se amenaza tomar.
FACTORES DE AUMENTO DE RIESGO. Hechos :
a) Cada vez se fabrican más autos, y todos deben
compartir el mismo espacio físico con los ya existentes.
b)Los autos modernos son – inexplicablemente salvo
por motivos de marketing – más veloces.
c)El aumento constante de los automóviles, hace
que las distancias recorridas por las personas sean mayores.
d)La mentalidad de sociedad automovilística
también distancia progresivamente los sitios en que las personas ejercen sus
actividades, ya sea donde trabajan, compran, residen, etc.
INUTILIZACION DE MEDIDAS POR HOMEOSTASIS DEL
RIESGO
Se ha observado mundialmente que por un mecanismo
subjetivo, los conductores hacen una especie de ecuación entre los diversos
factores intervinientes en la conducción y tránsito, y formulan una evaluación
de riesgo, la que permanece más o menos estable, aunque varíen las condiciones.
Es decir que cuando un conductor percibe un
aumento de la seguridad que lo rodea, tiende a una conducción más descuidada,
que neutraliza e incluso sobrecompensa las pretendidas mejoras técnicas y de
seguridad del entorno, incluídas las del vehículo.
El problema es sumamente complejo, y requiere otro
tipo de enfoque que el que actualmente se hace y que parece responder al lobby
automovilístico.
La homeostasis del riesgo es conocida hace más de
cincuenta años. Sin embargo las industrias no dan acuse de recibo.
Inclusive en algunos países se financian
investigaciones y formulación de estadísticas que ignoran todo esto, y tácita o
expresamente echan tierra sobre un solo factor, tratando de minimizar cuando no
ocultar la situación real. ¿Recuerda alguna?
Inclusive las medidas y estadísticas, quizá
inadvertidamente, parten de cierto número de víctimas que se consideraría como
normal para el tránsito y parecerían intentar nada más que éste no se
incrementara demasiado.
Esto es un error, tal como cuando se dice que
alguien tomó una "sobredosis" de drogas, lo que parecería tácitamente admitir
que habría una "dosis" lo que es inaceptable.
Igualmente, tampoco hay una "dosis" de víctimas
del tránsito que sea tolerable.
Quizás, tal como ocurrió con la industria del
tabaco, puede se lleve a la justicia la determinación de los daños que la
industria automovilística haya producido
Habrá que deslindar las responsabilidades, pero si
existen, las cifras pueden ser de un monto enorme.
EL MUNDO AL REVES
1) Todos habrán leído ahora, y lo habrán venido
comprobando empíricamente desde hace mucho que, desmintiendo a las diversas
"autoridades" la mayor tasa de accidentes de tránsito corresponden a
adolescentes y jóvenes. Siguen luego los adultos, y quienes menos accidentes
protagonizan, son los conductores de mayor edad, incluídos los mayores de 65
años.
En el caso de los jóvenes, se observa una
conducción desafiante, más arriesgada, de maniobras inesperadas, de riesgo, de
frecuente alta velocidad, incluso una mayor extensión horaria de la misma,
(nocturna, de madrugada) y una –lamentablemente - grande y creciente influencia
del alcohol y drogas diversas.
Téngase en cuenta que el alcohol está relacionado
con casi la tercera parte de los accidentes, y que estadísticas y/o controles
revelan que casi el 85% de los jóvenes lo consumen cuando salen a divertirse, y
lo que es peor, en su mayoría niegan que les produzca un efecto nocivo para
conducir.
Muchos además, modifican sus autos para obtener
más rendimiento o velocidad, inclusive en forma empírica, sin conocimientos
específicos, agravando el riesgo. Según la Organización Mundial de la Salud, los
accidentes de tránsito son la primera causa de muerte en varones de 14 a 24
años.
Los conductores de mayor edad, son más
experimentados, reposados, conducen dentro de los límites de velocidad, no
realizan maniobras inesperadas, recorren menos kilómetros,
Sin embargo, los mayores requisitos para obtener
el carnet de conductor se exigen a los mayores, inclusive se les pide renovarlo
más frecuentemente. Así se controla más a quienes menos lo necesitan, y menos a
los que más accidentes sufren u ocasionan.
Parece claro que algo habrá que hacer a nivel
mundial para revertir la situación. No hay razón para pedir mayores requisitos
a los conductores "senior" y sí la hay para exigirlos a los más jóvenes.
Inclusive, mejorar los exámenes psicológicos, determinar su comprensión de los
riesgos, etc. y reducir el plazo de vigencia o validez del carnet, aumentando
sustancialmente la frecuencia de renovación para los conductores más jóvenes.
2) SEGURO OBLIGATORIO?
Hay obligación de circular con un seguro de
responsabilidad civil. Esto ya nos parecía complicado, pues si bien por el
sistema tenemos la obligación de asegurarnos, nadie nos garantiza que cuando
necesitemos la cobertura la compañía de seguros siga todavía en el mercado. (Una
demanda puede iniciarse hasta casi dos años después del accidente y el juicio
llevará algún tiempo)
Sin embargo, más complicado aún resulta que, si Ud.
tiene un automotor de una antigüedad mayor a quince o veinte años, probablemente
no se lo asegurarán, por la edad del vehículo.
Que curioso no? Sobre todo porque no podrá
cumplir con la obligación por causas ajenas a su voluntad. Y esto ocurre con los
autos, a pesar de que como es público, los aviones, un medio de transporte mucho
más complicado tecnológicamente, siguen volando por mucho más de quince o veinte
años sin problemas.
Vamos, vamos, no sea suspicaz!! Le aclaro
expresamente, por las dudas, que nada de lo que he citado se refiere a nuestro
país, sino a otras naciones menos desarrolladas...
Hasta la próxima
Dr. MIGUEL ANGEL CAMPOPIANO |